Hay momentos que un país entero vive al mismo tiempo. La primera edición limitada de Crosby nació de uno de esos: el Mundial. Dos cronógrafos con identidad argentina — la Edición I, celeste, y la Edición II, en negro —, cada uno en una tirada de solo 100 unidades, numeradas y grabadas una por una en el fondo de caja. No es un reloj más: es una fecha, una emoción y un país, hechos pieza. Cuando se agotan, no vuelven.